Dulce se levanta de la mesa y camina por el bar como una depredadora; su vestido corto moldea cada curva de su cuerpo. Se dirige a la mesa de James y su acompañante con la autoconfianza de quien ya sabe que va a ganar.
En cuanto llega, se inclina con una sonrisa descarada y apoya las manos sobre la mesa, asegurándose de exhibir aún más su pronunciado escote.
—Buenas noches, chicos. —Su voz sale melosa, casi en un susurro. —Espero no estar interrumpiendo nada importante.
Levantando la mirada, so