La pequeña cabaña estaba silenciosa, excepto por el sonido del agua de la ducha cayendo con fuerza en el baño. Pérsia movía los víveres de la cocina, separando los ingredientes de la cena que improvisaría. Nada elaborado, pero algo caliente y bien sazonado. Un guiso simple, con verduras y carne enlatada. No era gourmet, pero era honesto y después de un día de caminata, cualquier cosa caliente bastaba.
Mientras removía la olla, intentaba no pensar en su jefe. En cómo él la miraba de vez en cuand