Así que el médico da la orden; el equipo neonatal se pone en movimiento. El pequeño Liam es colocado cuidadosamente en la incubadora portátil, rodeado de cables, monitores y manos expertas. Su llanto débil se mezcla con el zumbido de los aparatos, y aunque estaba vivo, su fragilidad era evidente.
Preocupada, Ava intenta levantar un poco el cuello, pero su cuerpo aún estaba anestesiado de la cintura hacia abajo. Sus ojos, sin embargo, estaban llenos de súplica.
—Amor… por favor, ve con él. Quéda