Como llevaba muchos meses alejada de la empresa, lo que no faltaba sobre su mesa era trabajo. Ava pasa toda la mañana sumergida en una pila de documentos acumulados, muchos de ellos anteriores incluso a su accidente. La cantidad de pendientes la preocupa; después de todo, incluso en su ausencia, el director general debería haber asumido y resuelto buena parte de aquello.
Incomodada por la negligencia, llama a Frida.
—Sí, señora Smith? —responde la secretaria, entrando con prontitud.
—Quiero que