Intentando encontrar una respuesta a la altura de aquella provocación, Ava endereza los hombros con delicadeza, recuperando el control poco a poco. Sin mirarlo, fija los ojos en el plato frente a ella y comenta, en tono frío, casi casual:
—Qué curioso que recuerdes mi rostro… considerando que debes ver muchos parecidos, noche tras noche —dice, con frialdad.
Él respira hondo, intentando mantener el control mientras responde.
—Estás equivocada. Después de tu rostro… no di espacio a nadie más.
Sor