L. Los esporádicos recuerdos de Dominieck
Han transcurrido algunos pocos minutos desde que Lyall abandono el lugar, mientras tanto yo tranquilo permanezco en medio de aquella cocina rebuscando en la alacena para ver con que contábamos a disposición para tener más o menos una idea del tiempo que podíamos durar escondidos antes de que el hambre nos jugara en contra.
— Este bastardo como carajos sabía que terminaríamos aquí, parece que ante todo añoraba que viniera hasta este lugar — repuse una vez casi en voz alta hablando conmigo mism