Salió de aquel lugar con los ojos llenos de lágrimas, juzgándose mentalmente por haberse dejado llevar hasta ese punto.
—¡Rafaela!
Ethan gritaba, viniendo detrás, y ya estaba a punto de alcanzar el ascensor.
—¿Qué quieres? —preguntó, al darse cuenta de que no lograría huir de él.
—¿Estás llorando?
—