Las dos volvieron a la mesa y se quedaron allí, viendo a los hombres conversar.
Dos horas después, allí estaban despidiéndose.
Ethan ya parecía totalmente borracho, pues mientras caminaba hacia la puerta del restaurante, a la espera del coche, tambaleaba.
—¿Quiere que le ayude a caminar? —preguntó,