Por la mañana, el celular de Rafaela no dejaba de sonar, despertándola de un sueño profundo y perturbado.
Al mirar la pantalla, casi sufre un mini infarto. Era Eva.
En el reloj, marcaban las cinco de la mañana. ¿Qué diablos quería esa mujer a esa hora?
—¿Aló?
—¿Por qué el ojo de Ethan está morado? —