Su mente la condenaba, al recordar que el beso de Mateo, un hombre soltero que expresó abiertamente su interés en ella, no le hizo sentir absolutamente nada. Mientras que Ethan, un hombre comprometido que no quería ningún tipo de relación más allá del sexo, la hacía estremecerse con su mera presencia.
Ese pensamiento la carcomía, pues siempre había tachado a las mujeres que se comportaban así de zorras y sin carácter. Ahora estaba ahí, pagando con la lengua.
Al llegar frente a la puerta de su de