No sabía cuánto había durado aquel beso, pero sintió como si fuera una eternidad. Al separarse, miró hacia donde estaba Ethan, pero ya no lo vio allí.
Volviendo su mirada hacia Mateo, lo encontró con una expresión de sorpresa en el rostro.
— Discúlpame — pidió, dándose cuenta de lo que acababa de hacer.
— Sofía... — estaba sin palabras. — Esto...
— Por favor, perdóname por esto, creo que fue el calor del momento, no pensé bien en lo que estaba haciendo.
— No me pidas disculpas, esto fue muy buen