—No tengo miedo de nada —apretó aún más su muñeca, demostrando cuánto le había puesto nervioso. —Ya te dije que estas cosas de sentimientos son una pérdida de tiempo.
—No deberías pensar así, solo porque alguien alguna vez hizo algo que lastimó tu corazón.
—Te estás pasando de la raya —la alertó.
—¿Por qué tienes miedo de enfrentar la realidad? ¿Vas a dejar de creer en el amor solo porque una persona no fue lo suficientemente buena para cumplir tus expectativas?
—Deja de hablar como si supieras