12. Finge qué me amas
Las palabras no llegan como deberían a la mente de Elena.
Y aún con esas manos sobre su cintura y ese color de ojos tan profundo como el mar bajo de ellos intenta Elena intenta no desconcentrarse.
—¿De qué estás hablando? —pregunta, molesta y confundida—, ¿Que nos hemos visto antes? —se remueve de sus brazos—, jamás he visto a un hombre tan arrogante y exigente como tú. Vamos, suéltame.
Hay un pequeño destello de interés en el rostro de Gianluca. Cómo si estuviera inspeccionando a detal