11. Un rostro conocido
—¿Señora Elena, está bien?
Elena sale de la ensoñación cuando oye a Issie. Era inevitable. Su foto está rondando todo el país y ahora como una mujer casada.
Casada con un completo desconocido arrogante.
—Estoy bien, Issie. Buenos días —se acerca hacia la isla de la cocina—, ¿Dónde está tú jefe?
—El señor Mancini estará ocupado el día de hoy y yo tendré que irme. Vendrá mi hija para tomar mi puesto —Issie amablemente deja el desayuno frente a sus ojos—, ¿Desea algo en específico?
—Con urgen