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Cuento hasta tres, mientras tanto una inhalación y exhalación provocan valentía de la maldita cobardía que tengo de ver a los ojos al ogro de… Ya, sacudo mi cabeza, alejando todo pensamiento perturbador. ¡No sexo!
En algo mi hermana tiene razón, y es que todo está mal para mí; ese hombre quiere darme una lección y es seguro que esté en esa lista roja. ¡Obvio, el sexo debe ser rojo y no negro!
Cero vergüenza.
Logré salir de mi habitación y ahora que me dirijo hacia la sala me voy llevando la