—¿Que? ¿Que quieres decir? —tartamudeó, apretando a Riso con más fuerza contra su pecho.
La bestia hombre miró hacia otro lado antes de girarse para irse. —Entra a mi habitación en cinco minutos —murmuró y se fue mientras la puerta se cerraba detrás de él.
Respiró temblorosamente y empujó a Riso hacia atrás. Le tembló la barbilla y estuvo a punto de llorar. Su corazón tartamudeó mirándolo así.
Ella acarició su mejilla y sacudió la cabeza. —Está bien, cariño. Estás bien. Estoy aquí contigo —murm