Capítulo 179.
El cuerpo del Alfa se tensa haciéndolo estar listo para luchar.
En ese momento desde en medio de la vegetación sale un cuerpo arrojado.
El cuerpo de un guerrero, y cae de forma estrepitosa en el suelo.
El polvo se levanta y Alena puede girar su rostro justo para observar la pose fuerte e inquebrantable de Randolf.
—Lyam no es tuyo…— Grita el alfa.
— Tú no eres más que un payaso, un estúpido y estéril que siempre desea lo que es mío— interrumpe Elliot de forma intrigante.
— ¡Déjanos tranquilos Elliot, busca la razón de tu vida, aléjate y trata de ser feliz!— Grita Alena al mismo tiempo que contiene los jadeos.
— ¡Ja! Claro que lo haré, ya que tenga lo que es mío, mi cachorro y esas gemas que parecen brillar y existir sólo para estar conmigo, por lo pronto…— declara él al mismo tiempo que todos se tensan al descubrir que él ya sabía de la existencia de las gemas de lágrima de luna.
— Tomaré prestado al pequeño bastardo como forma de garantía.
— ¡Alistar, no!— grita Alena, moviéndose de