Capítulo 146.
Alena camina desesperada y sobre todo con los nervios atravesando cada uno de sus miembros.
“ Sé que puedo, sé que puedo hacerlo” piensa ella decidida con cada uno de sus pasos.
En el instante en el que sale en el balcón real del castillo, acompañada de Randolf y cargando a su pequeño cachorro, ella comienza a rugir de forma intuitiva como solamente un líder puede hacerlo, deteniendo de forma inmediata el caos y la guerra que se llevaba a sus pies.
Todos los guerreros comienzan a girarse para o