Punto de vista de Tyler
El sueño ni siquiera estaba sobre la mesa. Cada vez que me movía en la cama, el dolor estallaba en algún lugar nuevo: mis costillas me dolían como si las hubieran pasado por una prensa, el labio partido me ardía y el corte en la mano me palpitaba con cada latido del corazón. La adrenalina que me había llevado durante la pelea se había drenado hacía mucho, dejándome solo con el dolor y el peso de lo que había ocurrido.
La casa estaba en silencio. Demasiado silencio. Había