*EMILY*
Llegamos al hermoso hotel y, tras desempacar, decidí explorarlo a fondo. Las tres habitaciones estaban contiguas: ella ocupó la primera, él se quedó en la del centro y la última, al final del pasillo, era la mía. Mientras ellos charlaban en el pasillo, yo me dirigí a mi habitación asignada. Al abrir la puerta, quedé maravillada. La habitación era amplia y simplemente hermosa.
Después de colocar las maletas en la amplia cama, abrí las cortinas y quedé maravillada por la espectacular vis