—El gran Alexander, ha reconocido a su Destinado.
Todos quedaron en silencio mientras Diego seguía gruñendo, Mateo acercándose lo toma de la mano para calmarlo.
—Diego, por favor. No es Ángel el que se manifiesta, es solo su hijo.
—Mateo, Alexander es muy pequeño como para encontrar a su destinado. Es imposible —Dice apretando sus dedos haciendo puños.
—No lo es Diego, si nosotros nos hubiéramos conocido mucho antes también pasaría lo mismo ¿o no recuerdas que sin el lazo nuestra unión ya e