Los siguientes días fueron intensos y pura entrega de ambos alfas, que sus almas vibraban de placer.
El aroma seguía en la habitación a pesar que el periodo de celo acabó hace 2 días.
Mateo se encontraba en la sala sentado en el sofá viendo televisión, mientras Diego se daba una relajante ducha.
El timbre suena y Mateo levantándose de su comodidad va hasta la puerta para saber de quién se trataba.
Al abrir la puerta se encuentra con sus amigos Matías y Ángel.
—¡Oh por Dios! ¿aún siguen en celo?