Aunque deseara que mi vida no tuviera tantos cambios, era imposible, cada día que pasaba había algo nuevo de qué estresarme con Diego a mi lado.
No es que no lo quiera, mis seres lo aman, también yo, pero su presencia traía problemas a cada segundo, con sus celos ante cualquiera, que tan solo me mirara.
No sé cómo se pondrá cuando tenga que ir a Lampang para tomar mis fotos.
Es una lucha, no solo con ese Alfa testarudo.
Abriendo mis ojos lo primero con lo que me encuentro es su rostro tan hermo