—¿Hablas en serio? —preguntó Selene.
Naya asintió.
—Lo descubrí el día que estábamos sentadas junto a aquella ventana, viendo a los chicos jugar al fútbol, y Dominic se fue contigo. Fue entonces cuando supe que él era mi compañero. Me quedé en shock y, cuando me preguntó si yo sentía lo mismo que él, lo negué y me fui. Pero no creo que esté interesado en mí. Ni siquiera me mira una sola vez, y eso me hace sentir muy mal.
—¡Vaya! —Selene seguía completamente sorprendida.
Después de escuchar todo