Asher
«Déjame hacerla mía, eres demasiado lento»
Grita el maldito lobo que hace unos segundos fue capaz de tomar casi por completo el control de mi cuerpo, la beso de la nada y la pobre chica está apestando a horror justo ahora.
Ni siquiera me dejó ayudarla a subirse una vez más a la cama. Se envolvió en esa manta como si fuera a protegerla realmente de mí y me está mirando con pánico, justo ahora.
«Ella necesita acostumbrarse a los dos»
Murmura el molesto animal en mi cabeza, masajeo mi frente