Asher
Sonrió antes de pinchar el tercero de los trozos de manzana que quedan sobre mi plato. Ni siquiera puedo decir que alguien hubiese cortado fruta para mí antes de esto, pero tampoco me molesta lo suficiente como para no poder reírme de toda está situación.
«Alimentemos a nuestra hembra»
Gruñe el lobo en mi cabeza cuando enfoco la mirada en la mujer sentada de rodillas muy despreocupadamente en el suelo de mi oficina. Le pedí organizarlos solo para intentar irritarla un poco más, pero ella