Capítulo 86.
El laboratorio estaba sumido en una penumbra inquietante. Las luces parpadeaban, arrojando sombras danzantes sobre las paredes de acero inoxidable. El aire olía a desinfectante y a algo más siniestro, como si los secretos del lugar se filtraran por las rendijas de las tuberías.
Anthony apretó los puños, sintiendo la presión en su cabeza aumentar con cada paso que daba junto a la camilla. Génesis yacía allí, inerte, su piel pálida contrastando con el frío metal. La sangre seca en su nariz formab