64- Romina
Debo decirle la verdad.
Es lo correcto y con esa mentalidad iba en el taxi de camino a su casa, Helga me dijo que lo podía cuidar sin problema alguno, me quedé pensativa tratando de pensar en donde podían conocerse y tal vez en un parque era lo mejor para que se vieran por primera vez, me imagino a Lu conociendo por fin a su papá y el corazón retumba más rápido dentro de mi pecho.
—Ya llegamos, señora— me dice la muchacha que manejaba el taxi.
—Gracias, ¿cuánto te debo? —le pregunté