ROMINA
No sabía que era más terrible si haber bailado sensualmente con mi jefe o que este sea el hombre que conocí hace años y fue mi revolcón de un día y estuvo tan pésimo que no me recuerda.
Me di media vuelta lo más digna que pude para buscar a mis amigas, estas estaban sentadas en una mesa en la zona privada de la discoteca.
— Querida, te pedimos un trago — me tendió CC el colorido brebaje que tome de una sola vez — ok, teníamos sed — apunto irónica.
El sentido del humor de mi amiga era osc