Seis años después — Los Ángeles, California
—Que su alma descanse en paz —murmuró Tiffany.
Madeleine se enderezó junto a Tiffany y levantó la cabeza mientras el ataúd que contenía a la señora Gladys Robson descendía hacia la tierra.
Madeleine se había enterado de la muerte apenas dos horas antes. Tiffany, la hermana menor de Lydia, había sido quien se lo contó, llegando a la terminal de llegadas de LAX con la noticia ya en los labios antes de que Madeleine siquiera cerrara la puerta del coche.