Adriana, al escucharlo, supo que algo estaba mal.
No era tonta y de inmediato llamó a Omar, pero nadie respondió.
Llamó a Ernesto, y Ernesto dijo:
—Señor Vargas tiene asuntos personales que atender, yo no estoy con él.
Esto era malo.
Adriana consideró muchas posibilidades.
La más segura de todas era que Omar la había engañado o que, después de haberla utilizado un poco, planeaba abandonarla.
Después de todo, la confianza de los Sánchez en ella no era mucha, y no habría una segunda oportunidad.