Adriana no podía creer su suerte al obtener una ganancia tan grande.
Doña Francisca claramente ya había planeado todo, sin darle ninguna salida a la presidenta Iturralde.
Se procedió de inmediato con el proceso contractual, con todos los accionistas como testigos.
Tatiana estaba desesperada, con los ojos casi llenos de sangre, pero no pudo detenerlo.
Mientras Adriana estaba sentada allí, escuchó a Andrés susurrarle al oído.
—¿Presidenta Sánchez?
Eso la dejó boquiabierta.
Omar la miró con frialda