Debido a que iba a encontrarse con Sergio, Adriana pensó un momento y dijo:
—He quedado de encontrarme con un amigo para cenar en la Calle Crepúsculo. Puedes dejarme en la acera.
—Entonces, estaré cerca esperándola.
—No es necesario. Mi amigo tiene un auto. Cuando termine, voy a viajar con él.
El conductor dudó un poco, detuvo el auto y notó que la zona era bastante concurrida y segura, asintió.
—Por favor, tenga cuidado al bajar del auto.
—Está bien.
Adriana salió del auto, llevando consigo un