Adriana sintió que no podía enfrentarse a tantos oponentes, y le preocupaba que Omar saliera perjudicado. Se levantó y se acercó para tratar de ayudar.
Pero antes de que pudiera intervenir, se escuchó un estruendoso sonido de cristales rotos. Los fragmentos de un jarrón de cerámica volaron por todas partes.
Con gritos a su alrededor, Adriana miró hacia arriba y vio a Omar pateando el estómago de uno de los hombres. La fuerza del golpe debió haber causado daño interno, ya que el hombre vomitó de