Adriana ya estaba segura de que Omar le iba a regalar el caballo a Valentina, pero al siguiente segundo, lo escuchó decir:
—Mañana por la mañana, habrá un juego de joyas entregado en el Club Elysium.
Valentina se quedó atónita.
Omar encendió un cigarrillo, lo sostenía con una mano mientras con la otra alimentaba con pasto a un caballo blanco cercano.
El caballo blanco, alto y majestuoso, estaba sumiso frente a él, comiendo de manera muy obediente.
El dueño del lugar lo miró, luego miró a Adriana