Con la resolución del problema, a Adriana ya no le quedaban ganas de dormir la siesta. Preparó algo para comer y luego fue al hospital a ver a Eduardo. Roxana también se tomó la tarde libre y vino a visitar.
Cuando se encontraron en el hospital, inicialmente pensaron en entrar juntas, pero se dieron cuenta de que había alguien en la habitación. Era la joven que Adriana ya había visto antes.
—¿Tu hermano menor?— bromeó Roxana.
Adriana mordisqueaba una barra de chocolate y respondió:
—Parece que