POV Killian
“Es un niño.”
Las palabras del médico aún se repetían en mi mente. Por un instante, creí que mi pecho iba a estallar de adentro hacia afuera. Un niño. Mi hijo.
El impacto fue inmediato. El orgullo llegó enseguida, como una corriente caliente que recorrió mis venas, incendiando cada parte de mí. Pero junto con eso vino el miedo, un miedo bruto, animal, de perder lo que acababa de convertirse en lo más valioso de mi vida.
Mateo.
El nombre resonó dentro de mí incluso antes de que pudie