7. Intrépida.
Antes de que pudiera decir otra palabra, él dobló los papeles por la mitad y los rasgó en pedazos justo delante de mí.
Se me cortó la respiración.
Por un segundo, solo me quedé mirando los trozos que caían revoloteando al suelo.
Ya los había firmado. Estaba lista para irme. Lo que él hiciera con esos papeles después de que yo me fuera ya no era mi problema.
Pero romperlos no iba a cambiar nada.
Yo seguía marchándome.
Aceptara él o no, no iba a pasar ni una noche más atrapada con él.
—Eres una p