Confieso qué...

Aunque estoy en un estado anímico deplorable, desesperada por saber noticias sobre cómo se encuentra Izan; por fin llega a las puertas del hotel el auto que el recepcionista solicitó, entro al taxi ansiosa y muy preocupada, lo único que quiero es llegar al hospital, pedirle disculpas a mi querido marido y saber que todavía lo tengo a mi lado.

Miro por la ventana en todo el trayecto intentando entender ¿que pasó, por que me exalté de esa manera y tuve esa actitud con mi querido esposo? p

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