—La seducción sí es parte del plan, pero no soy yo quien la hace —le respondí.
Mientras hablábamos, llegamos a la puerta de la habitación 701.
Asentí a la empleada del hotel, quien sacó una tarjeta llave. Con un simple toque, la puerta se abrió.
—¡Ah! ¿Quién es? —se oyó desde dentro.
La habitación quedó en completo silencio. Después de un momento, se escuchó la voz de Valeria.
Diego se quedó como tonto paralizado.
—¿Valeria? ¿Qué haces aquí?
Dio un paso para entrar, pero Valeria, con el rostro s