Los dos se besaban y se acariciaban cada vez que tenían la oportunidad. Haciendo que el hambre y el deseo mutuo aumenten un poco.
Incluso John no pudo evitar envidiar la dulzura que emanaba de la pareja. Lo hicieron tan obvio que comenzó a sentirse como una tercera rueda.
Aunque Rocío le aseguraría a John que él no era una tercera rueda, Chris lo miraría y le preguntaría si quería una nueva oficina, lejos de ellos.
Chris estaba feliz y enamorado. Pero también al límite. Había cometido alguno