Maximiliano estaba de buen humor. Se había despertado con Amelia a cuatro patas, chupándole la polla con fervor. Era el mejor sentimiento que hacía que el mundo se derritiera y si moría ese día, moriría feliz.
Amelia, por otro lado, estaba de mal humor. Estando en su situación, su deseo sexual era más alto de lo normal pero no podía bajar. Estaba molesta por perderse el primer día de su luna de miel.
Estaban haciendo un recorrido por la isla junto con otros turistas. Era una isla tropical con p