Amelia tragó, apretando los muslos. Maximiliano se veía tan caliente haciendo eso que ella pensó que la estaba lamiendo ahí abajo. Se preguntó cómo lamer una paleta de hielo puede parecer tan sensual cuando eres mayor. Ahora entendiendo lo que él quiso decir, ella tomó la paleta de él y la tiró.
—Te conseguiré otro de camino a la villa —dijo, fingiendo estar tranquila, pero su núcleo seguía apretándose repetidamente.
Maximiliano se rió entre dientes. —Me alegro de que hayas entendido lo que qui