Amelia dejó escapar un suspiro de frustración cuando varios pares de ojos la miraron inquisitivamente.
Poniendo los ojos en blanco, pronunció perezosamente:
—Solo revisa las imágenes de seguridad en el vestidor. Después de llevarla al hospital, revisa las imágenes y verás si hice esto o no.
Cuando Cheryl escuchó eso, entró en pánico. Su corazón se aceleró. En su mente pensó, '¿hay cámaras en el camerino? ¿No debería ser una habitación privada?
Convencida de que no había forma de que hubiera cámaras en el vestidor, instó.
—¡Sí, por favor! ¡Mira las imágenes!
—Ok... Justin, ve y consigue las imágenes de la seguridad. Por lo general, las cámaras están encendidas hasta que los artistas entran a cambiarse —dijo Peter, el director.
El corazón de Cheryl dio un vuelco. No tuvo más remedio que fingir desmayarse para distraer a todos.
—¡Oh, Dios se ha desmayado! —exclamó alguien.
—Llévala al hospital. Seguiremos revisando las imágenes para llegar al fondo de esto —comentó Peter.
Por desgracia,