Horas más tarde, las amas de llaves habían terminado dejando a Amelia sola con Maximiliano, quien acababa de regresar del trabajo.
—Lo siento, prefiero estar solo la mayor parte del tiempo para que los encargados de la limpieza entren a limpiar de vez en cuando —dijo Maximiliano mientras entraba al área de descanso y se quitaba la chaqueta.
—¿Qué tal si nos preparó algo de cenar? ¿Te encantaría eso? —preguntó mientras enrollaba las mangas de su camisa blanca hasta los codos.
—¿Crees que no sé c