Mundo ficciónIniciar sesión—Mierda. ¡Mierda! —dijo el Hombre de gris que me sostenía, soltándome por fin cuando corría a la ventana.
Me costó un tiempo entender que podía escapar, escuchaba voces desde afuera y me habían sorprendido. Cuando caí en cuenta de que era libre, corrí hasta la habitación a buscar a mi mamá.







