Mundo ficciónIniciar sesiónRecuerdo que fue un día agotador, me dolía la mayor parte del cuerpo de tanto estar subiendo y bajando, corriendo y arrastrándome, de pié y al suelo, rodando o saltando; no importaba cuanto transpiraba o cuanto me caía, la instructora Areda no me daba respiro y no me dejaba siquiera un minuto para tomar un trago de agua.
Me odiaba, por más que me dijeran que me equivoc






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