62 - Él nos encontró.
Todo el lugar era lleno de lujos; los jardines eran exquisitamente hermoso, mucho más que la antigua mansión. Al parecer, la anterior dueña, era amante de las flores, y quizás yo también lo sería, si no tuviera que trabajar tanto para convertirme en una mujer fuerte e independiente, pese a que mi apellido me respaldaba.
Cuando llegamos a la entrada, un hombre abre la puerta para nosotros.
— Señora Brusquetti, un placer tenerla aquí. La habitación principal ya se encuentra preparado, para su d