La cubierta de plástico cubriendo la mesa de examinación, chirrió cuando Kate se envolvió las piernas desnudas con la sábana; esperando pacientemente a que volviera el ecografista.
Los últimos días habían sido tortuosos, en el mejor de los casos; el malestar la invadía, a cada paso. Colton había hecho todo lo posible por tranquilizarla; promesas que el ultrasonido encontraría a su bebé en la posición correcta, dichas tan a menudo que Kate pensó que ya era una respuesta automática suya.
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