Capítulo 100
Unas botas subieron la escalera con un golpe seco que resonó en los oídos de Colton: otro par de pies que no eran los de Kate. Había llamado solo un par de veces, cada vez que el teléfono sonaba, con su dulce voz resonando en el altavoz, pidiéndole que dejara un mensaje. Lo había hecho. Demasiados para contar, y la desesperación se apoderó de él cuando pasó de querer hablar casualmente a suplicar que le devolviera las llamadas. En el momento en que sus pensamientos se dirigían a la imagen de la